Cristo Yacente... Entre todas las obras del Museo de las Clarisas de Monforte destaca la escultura del Cristo Yacente del artista barroco italiano Gregorio Fernández.
Dirección: Rúa Santa Clara, Monforte de Lemos, Lugo

Monti Forti, denominación atribuida por primera vez en un diploma de Alfonso IX en 1199 a la capital de Terras de Lemos, fue en el Medievo un paradigma de ciudad fortaleza feudal, con un monasterio que coronaba el prominente castro, un castillo salpicado de torres defensivas y unas murallas que rodeaban todo el recinto. Nos referimos al Conjunto monumental de O Pino, parte de cuyos espacios están hoy dedicados a Parador Nacional. Por tradición oral se sabe que en el castro existía una ermita consagrada a San Vicente y cerca un pino. Al llegar los Benedictinosdenominaron a este lugar “San Vicente del Pino”, y allí construyeron en el s. X el convento, que destruido por un incendio, fue reconstruido a finales del XVI. Con fachada neoclásica, el claustro en forma cuadrada es del mismo estilo, con sorprendentes canalillos para la lluvia que conducen el agua hacia un aljibe subterráneo que luego aprovecha una fuente. La iglesia, gótica, con planta de cruz latina, con altar churrigueresco en uno de los ábsides, barroco altar mayor y bóvedas con complicadas nervaturas.

En otro extremo de la neoclásica plaza, el Palacio de los Condes construido por Doña Beatriz, Condesa de Lemos. Casona de tres plantas con portalón del XVI con escudos de armas en el dintel de los Castro, Osorio y Enríquez, con espacio interior reconvertido en estancias del Parador, manteniendo el estilo y la esencia originales del edificio. Sobresaliendo entre todo el conjunto, la Torre del Homenaje, probablemente del XVI, de 30 m. de altura y muros de 3 m. de ancho, presenta planta cuadrada en sillería muy bien labrada, dos tramos de escalera exterior adosados, e interior integrado por cuatro plantas convertidas en exposición de armaduras, mobiliario y piezas medievales. Desde la terraza almenada podemos apreciar otras torres menores del s. XIII realizadas en mampostería, y sobre todo una amplia e imponente panorámica de la ciudad y su entorno.

Desde aquel estratégico altozano también situamos o vislumbramos otros monumentos como A Ponte Vella sobre el Cabe, por tradición romana, pero con reformas del XVI, con seis arcos semicirculares, tres de ellos tapados; la ermita de San Lázaro, hospital para curar infecciosos desde 1562; la iglesia de Régoa con altar barroco y órgano de principios del XVIII; los puentes de Os Picos, del XVI, o el del Parque dos Condes, de 1598; el cruceiro de San Antonio, de historiada factura, y por supuesto el Convento de Santa Clara. Hasta éste último nos dirigimos para admirar su estilo eclético, sin olvidarnos de saborear los dulces y licores que las franciscanas descalzas de clausura, comunidad que allí se aloja desde 1622, elaboran con maestría. A través del patio de luces, y previo aviso a las monjas, accedemos al Museo de Arte Sacro, una de las mejores muestras de piezas religiosas de toda España, reliquias donadas por el VII Conde de Lemos, Don Pedro Fernández de Castro, fundador de Convento y Virrey de Nápoles, e incluso por el Papa Urbano VIII. Entre sus más de 200 objetos de pinturas, retablos, joyas, vestiduras y relicarios italianos del XVII, destacan dos esculturas barrocas de Gregorio Fernández, especialmente el Cristo Yacente; otra de Juan de Mena, y reproducción en miniatura de La Piedad de Miguel Ángel, atribuida al taller de artista italiano.

Impresionados por la contemplación de tantos edificios históricos y joyas artísticas, conviene airearnos y relajar la vista. Vamos en dirección a las estribaciones del Sil y desde el mirador de O Duque, la brisa de la profunda garganta y la inconmensurable perspectiva de las lejanas aguas encajadas entre formidables paredes montañosas, obrarán como sedante dejando una image incólume de estas tierras monfortinas.

 

Y además… en la ruta

– Monforte se convirtió en nudo ferroviario importante desde 1883, fecha en la que Alfonso XII inaugura la línea entre Madrid y A Coruña. El mismo monarca, en 1885, le otorga el título de “Ciudad”.

– Pedro Fernández de Castro, VII Conde Lemos, fue mecenas de Cervantes, Lope de Vega y Quevedo, entre otros.

– Las propiedades de los Lemos pasaron en 1777 a serlo de Jacobo Fitz-James Stuart y

Portugal, XIV Conde de Lemos y X Marqués de Sarria, de la Casa de Alba.

– Esta zona está integrada a la propuesta gallega a la Red Natura 2000, bajo el LIC río Cabe, Zona de Especial Protección de los Valores Naturales.

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