A Lagoa de Cospeito, ecosistema fluvial de elevado valor ambiental, forma parte de la zona núcleo, de mayor valor de conservación, de la Reserva de la Biosfera Terras do Miño. Primera reserva declarada en Galicia por el programa M&B (man and biosphere) de la UNESCO en el año 2002.
Dirección: Cospeito (Lugo)

A Lagoa de Cospeito

En el corazón de la Reserva central de la Biosfera lucense Terras do Miño, se encuentra el municipio de Cospeito. A poca distancia de su capitalidad, Feira do Monte, nos encontramos con Sistallo, parroquia donde se asienta uno de los edificios palaciegos más interesantes del barroquismo gallego del dieciocho. Propiedad privada, desde el exterior del muro se puede apreciar su zona ajardinada con estanques para peces, dominada por la fachada principal en la que destaca la puerta, balconada y escudo central. Piedra armera con dos cuarteles, partido, en cuyo primer campo aloja un bastón vertical con bordura y ocho aspas del apellido Verdes, y en el otro la M coronada de los Montenegro; al timbre, yelmo y sobre éste infante desnudo como tenante de la Cruz de la Orden de Calatrava. Obra del arquitecto santiagués Fernández Sareda en 1745 para D. Fernando Verdes Montenegro y Castro Baamonde, en su interior destaca la escalera principal y el retablo de la capilla y ha sido recientemente escenario de varias películas.

En ese mismo entorno, alimentadas por el río Guisande de la cuenca del Támoga, “A Lagoa de Cospeito”, uno de los ecosistemas hídricos más importantes de Galicia. Inicialmente de 74 ha. visibles desde el mirador, allí recalan en su tránsito migratorio el pato cuchara, ánade silbón y real, la cerceta, gallina de agua, garza y zarapitos. Sus aguas e inmediación también acogen anfibios como los tritones o las ranas de San Antonio; mejillones de río, reptiles o mamíferos como la nutria, erizo, corzo, jabalí o ardillas. Lugar de encantamientos y leyendas, se cuenta la de la llegada de la Virgen a la aldea de Valverde, únicamente atendida por una familia muy pobre a la que colmó de bienes; la de la inundada villa de Veria, cuya existencia es un misterio, o la de la Sagrada Familia cuya lezna de un zapatero se clavó en el pie del Niño Jesús, derramando sangre hasta inundar todo el pueblo.

A poco más de diez kms. nos encontramos con los restos del castillo de Caldaloba, uno de los últimos reductos de los defensores del Reino de Galicia donde se refugiaron la hija de Pardo de Cela, doña Constanza de Castro, y su yerno Fernán Ares. Sólo queda parte de la torre del homenaje de unos 30 m. de alto, construida sobre un castro, y circundada por cuatro profundos fosos. Todavía se aprecian en la parte alta los soportes del almenado en forma de voladizo y ventanales de granito sobre muros de pizarra.

Continuamos luego hacia Vilalba, centro neurálgico de la comarca de A Terra Chá. Allí visitamos el Museo de Prehistoria y Arqueología, con destacadas colecciones y piezas halladas en diferentes prospecciones de esta altiplanicie.

No podemos concluir nuestra travesía sin antes visitar alguno de los establecimientos especializados en la elaboración del afamado queso de San Simón, tan peculiar por su forma como por su exquisito sabor, o cualquiera de los otros productos que nos ofrece la ancestral maestría culinaria de la zona.

Y además… en la ruta:

– As Lagoas de Abelleiras, de Seixas o de Carballosa, o la piedra oscilante de Seixas…

– Feria exposición de Muimenta, o feria de Feira do Monte…

– A Pena de Cospeito, con vestigios de fortaleza; la Casa de Pumares o el Pazo de Pesqueiras, en Xustás.

La Torre de los Andrade, en Vilalba.

– El Erygnium viviparum, conocido como cardiño da lagoa, es una especie protegida, que en Europa tiene su distribución restringida en la Lagoa de Cospeito.

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