Imponente y majestuosa torre del homenaje del antiguo castillo de Castroverde, edificada por los Lemos en el XV y asentada sobre un "castro" que da nombre al municipio.
Dirección: Castroverde

Castroverde, en plena reserva de la biosfera, antaño señorío de los Castro y Condes de Altamira y antigua capital de “Terra de Luaces”, es itinerario de la ruta jacobea en su trazado “primitivo”, y tanto de los unos como de lo otro ha conservado sus raíces y estirpe. La iglesia de Vilabade, fundada por “el noble caballero” Fernando de Castro en 1457 es un edificio gótico con reformas del XVII. Su retablo barroco, encargo de Osorio Santiso y Benito Montenegro, cubre el testero y se corona con imagen de Santiago Matamoros. Más tarde se construyó el pórtico que antecede al hastial. En el flanco sur de la plaza de la iglesia se levanta el magnífico pazo Abraira-Arana de planta cuadrada. En su fachada campea la heráldica de los Montenegro, Páramo, Osorio y Ulloa, con balconadas en los extremos. Realizado entre otros materiales en sillería, su buen estado de conservación también se denota en su interior, con estancias y parte de su mobiliario originales.

Sobre el antiguo castro que dio nombre a la localidad, la estirpe de la casa de Lemos edificó un castillo allá por el siglo XV. Hoy sólo permanece en pie la torre del homenaje y alguna ruina de las murallas. De presencia imponente, la puerta de la torre se corona con un tímpano con una erosionada figura que para unos es guerrero y para otros gaiteiro. La torre se remata con volados matacanes y almenas, y en otra de sus verticales paredes, la simbología heráldica de su Señor. La Virgen del Castillo, imagen en piedra del XVII, y el retablo barroco de la antigua capilla, se conservan en la iglesia parroquial.

Castroverde, actual villa comercial con ferias muy concurridas, fue lugar de tránsito importante en las peregrinaciones como lo demuestra la remota existencia de dos hospitales y una cárcel de la que se conservan algunos grilletes en el Museo. Entre sus curiosidades mencionar la creencia de la existencia de enterramiento de cuatro santos en las fincas de Cabos Anchos, de Neda, o la fundación, en 1661, por el Obispo Diego Osorio en Vilalbade de una obra pía que, entre otras cosas, tenía por objeto el “casamiento y dotación de doncellas”.

Desde el evocador San Miguel do Camiño iniciamos un recorrido a pie de poco mas de 6 kms. por el Souto de Torres, uno de los tramos más bellos y sugerentes de todas las rutas jacobeas en Lugo. Fuentes, regatos, preciosas praderías, “soutos de carballeiras”, muros de piedra delimitando el camino, cercas de madera, ganado pastando y típicas viviendas rurales como en Penalonga o Fraias, se suceden a cada paso acercándonos a Nadela y Vilar de Cás, y desde allí por un bucólico y profundo camino entre árboles llegamos a la iglesia y rectoral de Soutomerille con restos de edificación del siglo X y de notable valor histórico y artístico.

 

Y además… en la ruta:

– Área recreativa de Castroverde.

– Concurrida feria y mercado de ganado de Castroverde.

– Reminiscencias históricas: A Cova da Valiña; Croa del Monte Casiña, en Furís, con hallazgos prehistóricos; las sepulturas del castro de Miranda; las medorras de Eiladrán y Santadrau; las Croas de Teixeda, con leyendas; el sepulcro de Outeirín en Rececende y el castro de Soutomerille con cuevas de conducción subterránea.

– Carballeiras centenarias, con ejemplares únicos de Quercus robur y Q. pirenaica, de cuyas ramas cuelgan verdaderas “lianas” de líquenes foliares y ramiicados (géneros Parmelia, Evernia y Ramalina), especies bioindicadoras de aires puros y limpios.

Fuente: Deputación de Lugo