San Xoán de Portomarín... Con su majestuosa presencia la iglesia de San Xoán de Portomarín impregna de arte e historia esta comarca, paradigma de las rutas jacobeas
Dirección: Portomarín

Portomarín

Las aguas embalsadas del Miño a la altura de Portomarín serán el escenario elegido para este recorrido. Precisamente con motivo de la construcción del embalse de Belesar, en los años 60 del pasado siglo el núcleo urbano se trasladó al Monte do Cristo; piedra a piedra en el caso de algunas de sus reliquias históricas. Entre ellas, la más preciada y majestuosa, la iglesia fortaleza de San Xoán que domina el centro de la plaza principal. Su estilo románico tardío con Pantocrator en el tímpano de la puerta de acceso y arquivoltas ornamentadas con veinticuatro ancianos del Apocalípsis, lo que relaciona su anónimo autor con el Maestro Mateo, nos invita a alzar la vista para admirar su elegante rosetón coronado por las almenas de la fortaleza a las que se puede subir por una escalinata interior. En el ábside, otro pequeño rosetón, tres celosías con arcos de medio punto sobre columnas góticas, y en sus fachadas Norte y Sur, sendas puertas profusamente ornamentadas y de gran belleza estética, como lo son los restos de pinturas góticas que nos encontramos en su interior.

Portomarín, hito indiscutible en el Camino Francés de peregrinación como se comprueba en la ocupación de sus albergues, o históricamente con el puente romano o la escalera de la Capilla das Neves, es también conocida por el nombre de “vila-xardín” por la gran extensión de zonas verdes en el propio casco urbano. Por sus calles y jardines nos topamos con señoriales edificios como los Pazos de Paredes o Berbetoros, con cruceiros, soportales y un amplio abanico de tiendas y establecimientos donde nos ofrecen sus productos más exclusivos y genuinos, las sabrosas tartas con la Cruz de Santiago de cuidada elaboración con ingredientes naturales, y los aguardientes cuya fama ha traspasado fronteras hasta el punto de constituir la Serenísima Orden de la Alquitara para distinguir a Caballeros dentro de los diferentes sectores sociales.

Sin salir del núcleo, en otro de sus bucólicos rincones, se alza la iglesia de San Pedro. Declarada monumento histórico artístico, la portada principal está formada por arcos de medio punto con tres arquivoltas de baquetón. En su interior alberga un magnífico retablo del siglo XVI.

Continuando nuestro paseo, cruzamos la pasarela del arroyo Torres y nos dirigimos a las instalaciones del Club Naútico. Un “mar interior” se presenta ante nosotros donde se practican deportes de vela o piragüismo, y desde donde ocasionalmente parte un catamarán que recorre todo el embalse.

Y además… en la ruta:

– Para algunos, la parroquia de Narón ha sido el escenario del campo de batalla donde las tropas gallegas exterminaron al gran ejército árabe de Abderramán II en el siglo IX.

– Vista de los “Caneiros” sobre el Miño, técnica típica para la pesca de la anguila cuya calidad se puede degustar en la famosa empanada; ruinas del viejo Portomarín aguas abajo del embalse…

– Tramos de la ruta jacobea del Camino Francés; visita a las piscinas municipales y parque de Portomarín.

– Iglesias románicas de Cortapezas y Castromaior.

– “Festa do Augardente”, domingo de Pascua; Domingos Folklóricos, todos los domingos de agosto; “Festa do Ramallo”, primer domingo de julio…

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