Casa da Cultura... Reyes y Papas, nobles e hidalgos codiciaron desde siempre los dominios de Chantada, hoy habitados por gentes afanosas curtidas en el arte de los oficios más ancestrales y la hospitalidad.
Dirección: Chantada, Lugo

Terras de Chantada

Dicen que el Rey Sabio, embelesado con Chantada, aquí tuvo amores con la moza María Pérez Balteira, “la soldadeira”, amiga de Pedro d´Ambroa, el de las trovas, y que Ramiro I tenía tanto cariño a estas tierras que no dudó en derrotar a los normandos en la sanguinaria batalla de Camporramiro. No es de extrañar, pues, la que en el albor de los tiempos fue llamada Faro Brigancio y por los romanos bautizada como Plantata, ceñida entre la Sierra do Faro y la cuenca miñota, ha sido y es un crisol de matices cuyo simple esbozo se nos antoja harto difícil. En el epicentro del casco histórico, la Casona de Lemos nos sirve de comienzo de etapa. Porticado edificio estrenado en 1565 por Juan de Eiríz y Margarita de Brigos, en la que fue caballeriza figura esculpido escudo de los Moure, partido, en diestra tres bandas y castillo con tres torres, y en siniestra águila y flor de lis. Hoy, restaurado, es sede de la Casa de la Cultura. Por las empedradas callejuelas y porticadas aceras con semblante medieval, nos acercamos al cauce del río Asma donde un terrero paseo combinado con tramos adoquinados y puentes de madera nos enmarca en el perfil de la ciudad nobiliaria con casonas blasonadas y reminiscencias palaciegas. Será el momento de acudir a la tienda más cercana para proveernos o catar alguno de sus productos autóctonos como los vinos de A Ribeira do Miño, las cerezas, embutidos, empanada, roscón humilde o, si quedan, piezas de alfarería “vergaza” de Sabadelle o Merlán.

Encrucijada de caminos en el corazón de Galicia, Chantada ostenta uno de los más extensos inventarios histórico-artísticos de toda la provincia. Muestras de su remoto pasado son el castro de San Sebastián, que disponía de muralla y fosos; el ahora anegado e inexpugnable de Candaz, fundado por los romanos y luego refugio de la nobleza y solar de los condes de Taboada; el de Abeleda, con la pequeña urbe romana de Agrade; Centulle, Amarante…; a la colonización monacal y llegada del románico pertenecen diecisiete iglesias entre las que figuran Nogueira, San Cristóbal de Fornas, en cuya parroquia existen sepulturas antropoides, San Fiz de Asma, Argozón, San Pelagio de Muradelle, San Miguel do Monte con su historiado tímpano, Maríz, San Vicente de Agrade, Arcos, Camporramiro… Tal proliferación nos obliga a detenernos tan sólo en dos ejemplos. En primer lugar, San Salvador de Asma, “El Convento”, muy cerca de la capital, monasterio fundado por el conde Ero y condesa Adosinda, con donaciones desde el s. XI, tutelado por monarcas, en especial Juan I, y el papa Pío II en 1462, tiene una amplia nave, con ábside semicircular románico, ventanas con columnas, capiteles y arcos ricamente decorados, espléndido artesonado y retablo del XVI, cuyo “maestro” con resonancia en toda la comarca, se esmeró en el alero y portada de las dependencias monacales del lado Sur y en el claustro. A poca distancia, y arropada por un armónico amasijo de casas rurales, San Salvador de Brigos, con arco de medio punto en puerta principal y recoleto interior iluminado por óculo y dos saeteras, y arco toral y columnas con capiteles tallados.

Y de las reminiscencias de otros tiempos a la febril actividad de hoy en día. Eje comercial de una amplia comarca, Chantada dispone de una extenso y bien dotado Polígono Industrial. De las varias factorías allí instaladas, visitamos la de fabricación de radiadores térmicos, con un brazo hidráulico robotizado que trasladará nuestra imaginación a virtuales escenas de ciencia ficción.

Y además… en Chantada

– Ruta Sur del Camino a Santiago; ruta de Tarrío – Líncora – Camporramiro; ruta de Centulle-Arcos (por Fornas); ruta del río Asma…

– Lugares: Cascada de Augacaida; Monte Faro; Viñedos por Ribeira do Miño…

– Recorridos fluviales por el río Miño en Catamarán…

– Visita al Club Fluvial y presa de Belesar…

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