Terras de Ourol... Desde las altas cumbres del cordal montañoso de Ourol se divisa la inmensidad de la confluencia entre las tierras de A Coruña y Lugo.
Dirección: Ourol, Lugo

Pena da Loba

Allí donde Ptolomeo en sus Tablas dejó señalado el pueblo castreño de Flavia Lambris , próximo a Xerdiz, lugar del hallazgo de un ara romana, se encuentra hoy el municipio de Ourol. Su complicada orografía constreñida entre la vertiente Oeste desde el río Sor al Grandal, y las estribaciones septentrionales de A Serra do Xistral, ofrecen un virtuosismo paisajístico sin parangón entre las tierras coruñesas de Mañón y los montes de Buio de Viveiro. Escenario de saqueos y bandolerismo durante la Guerra de la Independencia, la influencia de los emigrantes desde principios del siglo pasado se ha convertido en icono de referencia municipal por la arquitectura colonial de las “casas habaneras” o de “indianos” que se diseminan por los núcleos de Bravos,

Ourol y Merille. Junto a las escuelas creadas en Os Fornos y Outeiro para fomentar la educación de sus vecinos residentes, los enriquecidos emigrantes construyeron en sus lugares natales casas y palacetes inspirados en sus residencias foráneas, de varias plantas, abuhardillados espacios, galerías, balcones y abundantes detalles decorativos, que todavía contrastan con las viviendas locales.

Otrora tierras con abundantes minas de hierro, quedan en pie edificios que todavía recuerdan aquella pujanza, como A Ferrería, en Bravos, antiguo pazo que data del s. XV, con capilla del XVII. A su patrimonio religioso pertenecen las iglesias de Santa Eulalia de Merille, del XV; la de Bravos, del XVI, o las de San Pantaleón de Cabanas y Santa María de Ourol, del XVIII. Pero en la ruta trazada prestaremos atención a la de San Pedro de Miñotos, feligresía que en 1128 Alfonso VII integró en la diócesis mindoniense. Edificio de tres naves separadas por arcos de medio punto, en la puerta adintelada de la nave central figura una vieira invertida en la clave con la inscripción: “Es de refugio”, mientras en la septentrional incorpora el año 1740 como fecha de construcción. Dentro, varios retablos y tallas del XVIII, y de mayor interés la Cruz parroquial de plata de 1600, y el incensario del XVIII.

Pero su máximo exponente lo constituye su medio natural. Pozos, cascadas, “fervenzas”, molinos y puentes acompañan la parte alta del Sor y los afluentes del Landro. Bosques de acebos y “carballeiras” integran la masa arbórea de las Fragas de Ambosores, Besteburíz, en Miñotos, y Campo de Cabo, en San Pantaleón. Vistas panorámicas desde el Valle de Santar, Chao do Curro o Sabucedo, nos reclaman a emprender una marcha a pie por el cordal montañoso de Pena da Loba, desde Couteiro en dirección a Bravos. Serán unos diez kilómetros por el mismo vértice de la cima, con suaves pendientes y envueltos por densa vegetación. No habrá tiempo para el aburrimiento; a nuestro costado izquierdo se pierde en el horizonte la inmensidad de las coruñesas tierras de Mañon, mientras la vertiente oriental nos brinda una inconmensurable perspectiva de las cumbres de Ourol y Viveiro. Por momentos nos sentiremos como ingrávidos al contemplar la inmensidad que nos rodea desde lo más alto de la bóveda terrenal.

Y además… en Ourol:

– Yacimientos arqueológicos, como las mámoas de Penido Vello; Veiga da Moles o Cristo dos Callós… castros de Penagateira, Paredes, Carrusco y Goio…

– Fiestas: 13 de mayo, romería de la Virgen de Fátima, en Bravos; en julio, de Santa Mariña, “abogada de las verrugas”…

– Rutas por el Camino de Santiago…; pesca en los ríos Sor y Landro…

– Curiosidades: en 1736 se plantaron patatas en Bravos, uno de los primeros lugares de Galicia donde se cultivaron.

Fuente: Deputación de Lugo