Eucaliptal de Chavín... "O Avó", ejemplar de más de 11 m. de perímetro en el Souto da Retorta (Chavín), reserva con los mayores ejemplares de eucaliptos de Europa.
Dirección: Viveiro, Lugo

Os Eucaliptos de Chavín

Una primera incursión en el municipio de Viveiro nos acerca al Souto da Retorta, a orillas del río Landro, en Chavín. Un sendero bien señalizado, que se inicia al borde de una mítica factoría de carruajes, va internándonos por un bosque atlántico y de ribera de gran valor botánico por sus especies arbóreas y helechos, que a tan sólo doscientos metros nos sorprende con dos enormes ejemplares de eucaliptos de más de dos metros de diámetro. Sin salir de nuestro asombro, seguimos camino sorteando pequeños pasadizos y puentes con barandillas de hierro y nos quedamos boquiabiertos ante la presencia de otros ejemplares centenarios entre los que destaca el denominado “Avó” (abuelo) con un porte de 80 m. de alto y 11 m. de perímetro que necesita seis personas con los brazos extendidos para abrazarlo. Por su magnitud y grandiosidad fue declarado Monumento Nacional en 1999. Un poco más allá, la suntuosa Pena da Vella, y por un sinuoso sendero llegamosal torrente de un aliviadero de la antigua fábrica de hilados conocido por O Salto do Can. Y no se agotan aquí los recursos naturales de estos bellos parajes viveirenses. El Pozo da Ferida en el tramo alto del Rego de Loureiro, afluente del Landro, con 40 m. de cascada y 20 de diámetro; la ruta a las minas de Silvarosa; el valle de Chavín; la Fraga das Saimas en Boimente, o los lugares del Monte Castelo y Monte Faro con visión panorámica de toda la costa, son enclaves de inexcusable visita.

En dirección a la sumergida villa de Estabañón donde la leyenda atribuye, atracó Santiago en barca de vela y de cuyo fondo de la laguna los más longevos dicen oír el leve tañido de la campana de la torre de la iglesia, aprovechamos para admirar los magníficos edificios de corte colonial que se diseminan a lo largo de la carretera. Son auténticos palacetes de varias plantas con galerías, buhardillas, torres y profusa decoración conocidas por las “casas de indianos”, emigrantes adinerados que dejaron su impronta en la arquitectura civil de la localidad.

En el barrio de A Xunqueira, antesala de Viveiro, nos detenemos en el Convento de Valdeflores. Señala la tradición que aquí apareció milagrosamente una talla de alabastro policromada de la imagen de la Virgen que allí se venera. Sea como fuera, lo que no nos dejará indiferentes son las rosquillas de yemas, tartas, turrones y dulces artesanos que preparan las religiosas Dominicas de clausura que hoy lo habitan. O la admiración de esta colosal obra que, con trazas románicas y ojivales, data del XIV y además de su magnífico cruceiro conserva una hornacina con la imagen de Santo Domingo.

Y con idea de llegar antes del atardecer, nos desplazamos hasta el Alto de San Roque, a 353 m. sobre el mar. Cruzamos a pie los bolos graníticos y el área recreativa y, desde el mismo borde del mirador, contemplamos la perspectiva paisajísticas más apasionante de la costa lucense donde las tierras del interior parecen fundirse con el litoral. La capilla de San Martiño a donde acuden los romeros en la madrugada del 16 de agosto y sus pozas de agua con propiedades curativas para afecciones de la vista, oído y cabeza, nos sirven de despedida a modo del mejor de los presagios.

Y además… en Viveiro:

– Fiestas: “Rapa das Bestas” en el Curro de Candaoso de los montes del Buio; Carnavales; patronales del 15 de agosto; Romería del Naseiro, el cuarto domingo de agosto…

– Gastronomía: “Navallas ó lambe-lambe”; merluza del pincho; mariscos; pescados de roca; truchas, salmón, reo y anguilas…

– Rutas del Camino de Santiago; rutas por las playas; paseos y travesías marítimas; visita a la lonja y puerto de Celeiro.

– Tradiciones: Semana Santa, declarada de Interés Turístico…

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