Faro... Codiciada y poblada desde la existencia de las tribus celtas de los Egi-varri, la "Península de Paz" sigue hoy siendo un privilegiado enclave geográfico coronado por el destello protector de su Faro de la Atalaya.
Dirección: San Cibrao, Lugo

O Faro

Arribar en San Ciprián es recrearse ante uno de los más hermosos espacios geográficos de toda la provincia. Su formato peninsular, constreñido por las magníicas playas de O Torno, Cubelas y Caosa que forman un istmo de acceso a la atalaya presidida por el faro que resguarda el puerto y vigila las míticas islas de Os Farallóns, le confieren una posición estratégica y definen su impronta como “Península de la Paz”. Desde que la tribu celta de los Egi-varri se asentara en este castro, pueblos como los fenicios a la búsqueda de estaño en el s. V a.C., los griegos que en II a.C. conocieron los escollos Trileucos, actuales Farallóns, los romanos reclutando jóvenes para sus ejércitos, suevos, árabes o los saqueadores normandos, codiciaron este privilegiado enclave, cuyos moradores, a semejanza de la atalaya de Cangas, el turrillón de Mañente o el fortín de A Coelleira, construyeron una fortaleza en un saliente rocoso de la península que algunos dan en llamar el

“Castillo Marino de San Ciprián”, dispuesto para otear naves hostiles vikingas o corsarias y salvaguardar la febril actividad del puerto en el que consta que en los siglos XIV y XV se construían carabelas. De tan egregio pasado solo quedan restos de la antigua fábrica de salazón.

A su encomiable situación geográfica y la importancia de sus astilleros, se une, ya desde el s. XV, el auge de la pesca, lo que obligó a crear un incipiente “faro” atendido día y noche por “tres labradores y un mareante”. A finales del XVIII, la instalación del complejo de Sargadelos hizo necesaria la construcción de un puerto comercial para cargar forjados, armas, loza, carbón, y abastecer la comarca de cereales de Castilla, lino del Báltico, etc. Todo apuntaba hacia la instalación de un nuevo Faro de mayor alcance, que hoy podemos contemplar coronando el atolón desde donde se divisa una amplia perspectiva del pueblo marinero, de las instalaciones de Alcoa y de los tres islotes de Os Farallóns cuya leyenda del desembarco de la “nereida” se recrea todos los años en agosto coincidiendo con la celebración de “A Noite da Maruxaina”.

Aprovechamos la estancia para perdernos por el barrio marinero, para entrar en el Museo del Mar donde desde 1969 se exponen algas, maxilares de ballena, conchas, caracolas en connivencia con cartas, arpones, aparatos y piezas náuticas, para ver el Pazo de Pedrosa de 1595, el icono románico de Nosa Señora de Lieiro, la pila bautismal del VIII ó IX de la capilla de Porto de Riba o el puente medieval con arco apuntado del río Cobo en O Bao.

Desde su parque central nos dirigimos hacia el complejo de Alcoa. Es la instalación industrial más grande de la provincia ocupando una superficie superior a las 500 ha. Dividida en dos plantas, Alúmina y Aluminio, la primera transforma la bauxita en alúmina con una capacidad de producción anual máxima de 2.400.000 tm., mientras la segunda, mediante un proceso de electrolisis, alcanza un volumen anual cercano a las 270.000 tm. Esta factoría cuenta con un puerto comercial cerrado por dos diques de 942 y 1129 m., respectivamente, un calado de hasta 14,5 m. y permite el atraque de mercantes de hasta 60.000 tm., generando un tráfico de mercancías anual de más de 2.500.000 tm. Para la construcción de este complejo, iniciada en 1975, fue necesario adquirir 4000 fincas, y actualmente da trabajo de forma directa a unas 1500 personas e indirectamente a otras 600.

Y además… en San Ciprián:

– Fiestas: Fiestas del Erizo, en marzo; del mejillón, en abril; Día del Turista, en Julio…

– Visita al puerto y lonja de San Ciprián…

– Gastronomía: mariscos y pescados…

– Paseo urbano desde el parque hasta el Faro; Factoría de acuicultura; paseo marítimo desde San Ciprián a la Marosa…

– San Ciprián, llamada también la península de paz.

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