Fortaleza de Pardo de Cela... Erguida sobre el Castro de Ouro permanece la torre del Homenaje del Castillo de Pardo de Cela, inequívoco emblema de las tierras de Alfoz.
Dirección: Alfoz, Lugo

Pardo de Cela

Recorrer la Serra do Xistral es disfrutar de un espacio natural protegido de cerca de veintitrés mil ha. Desde la cumbre de O Cadramón (1.046 m) observamos hacia el Este los montes de A Toxiza; Carba hacia poniente y los de Buio y Cabaleiros hacia el litoral. Encuadrada en la Reserva de la Biosfera Lucense, entre sus masas graníticas, lagunas eutróficas y almohadillado césped, se alimentan en libertad reses de ganado caballar y bovino, que comparten hábitat con lobos, jinetas y hurones. Con la misma visión panorámica del ave rapaz que sobrevuela nuestras cabezas, a poco que nos fijemos, entre las turberas de cobertor encontraremos alguna planta carnívora-insectívora (Drosera rotundifolia), u otras rarezas como la lagartija de braña, la agachadiza común o incluso las arceas. En dirección a O Pereiro y Oiras, bosques de especies caducifolias como robles, castaños, abedules, fresnos y algún que otro “teixo”, a menudo sorteados por la precipitada carrera de corzos, ciervos, gamos y jabalíes, nos sitúan en un cordal montañoso con depósitos cuaternarios de origen glaciar enclavado en la maravilla natural del Domo granítico de Lugo.

Inmersos en Alfoz, del árabe Al-hawuz, con título de villa otorgado por Alfonso IX en 1220, las posibilidades de un turismo ecológico y cultural se multiplican. Si decidimos acercarnos al monumento megalítico de A Pena Abaladoira, roca fálica de unos cinco metros de diámetro asentada sobre granito y con capacidad de “avalar”, imaginaremos a los druidas de la prehistoria cuando una “bicha” allí incrustada con cabeza humana les servía para sus ofrendas y sortilegios; o cuando las parejas intentaban que se moviera para solventar la infertilidad, lo mismo que quienes querían aguzar sus ansias adivinatorias, o hasta el s. XIII que servía para fallar sobre la culpabilidad o inocencia de un acusado en virtud de si podía o no llegar a “avalarla”.

En el capítulo cultural, Alfoz rezuma historia por los cuatro costados. A los restos castrexos de Bacoi o Castro de Ouro, se suman las iglesias de Adelán, citada ya en el 610; la de Castro de Ouro, del XV con Cáliz de 1573 y Piedad del XIV; la de San Pedro de Mor, del XVII, o vestigios de antigua hidalguía como la Casa Pazo de Basanta, Escoura, Cadeirido y Pazo de Adelán; los de Allegue y Reimunde, en Carballido, o los pazos de Rizal, Carrocide y Torre en Lagoa.

Pero sobre todos ellos despunta y se eleva sobre el Castro de Ouro la Torre del Homenaje del Castillo de Pardo de Cela, hoy convertida en mirador y sala de exposiciones. De su primitivo origen en el s. I, pasa a ser monasterio familiar en el IX, fortificado en el XI y en el XIV ocupado por el Mariscal quien en lucha contra los Reyes Católicos, lo destruyen y lo donan al clero que se afana en su reconstrucción, convirtiéndolo en residencia episcopal hasta el s. XVII que es abandonado, y finalmente en 1949 protegido como Bien de Interés hasta su reciente restauración.

Y siguiendo el curso del río Ouro, visitamos la Finca A Galea. Modelo de restauración de arquitectura rural, convertida en museo etnográfico, donde el agua, la luz y la piedra se conciben como una sinfonía de los sentidos al admirar el batán, las cascadas, el paseo “dos caladiños”, el lago y las fuentes, los troncos y árboles centenarios y, sorprendentemente, un barco flotante realizado en una sola pieza de granito.

Y además… en Alfoz:

– Ruta Pardo de Cela, de interés histórico, monumental y paisajístico.

– Gastronomía: truchas.

– Fiestas: 19 de julio, Mercado Medieval, con cena ambientada, torneos, artesanía y representaciones teatrales; 15 de agosto, Festa da Malla; procesión de Nuestra Señora, en Bacoi…

– Lugares: Espectacular cascada de Escouridal, próxima al nacimiento del Ouro, en O Pereiro; Área recreativa de A Pontenova, con puente medieval…

– Artesanía: fabricación de “zocas”…

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